viernes, 29 de mayo de 2009

RELATO UNO

Se apaga la luz, o la apago, el cansancio no me deja diferenciar, tampoco a diferenciar si es la televisión o la lámpara la que está encendida o si es la cobija la que me calienta o son mis sueños húmedos. Lo cierto es que la almohada en medio de mis piernas, me produce un éxtasis privativo de razón a esta hora, y un sudor en mi frente. La noche esta fría y destila una llovizna tenue que mis plantas en el balcón agradecen mas que yo, pienso incesantemente en un cigarrito, aunque jamás ha sido mi vicio, ni mi delirio, sin embargo de vez en cuando he sentido cierto delicado placer al sorber parsimoniosamente, dos bocanadas de humo, pero no hay tabaco, ni pipa, ni otra hierba que pueda sustituirle. Las ideas transitan cual ciudad sin semáforos, en lo que me resta de somnolencia, pienso aliviar la tensión exprimiendo groseramente algún exceso de esperma espumosa, rezagada por el paso del infortunio con el sexo femenino y la carencia de recurso oratorios para mover a concupiscencia a la chica a la que ayer me clavó los ojos en el teatro, martillándome a cada momento con su jeans cintura baja, finamente tallado y del cual emergía la grata figura triangular de una prenda intima rojo diablo, cuyas hilos atados formaban una mariposa en los laterales de cada agraciada cadera.

5 comentarios:

Leni dijo...

Es un buén método de alcanzar un relajante sueño.
Los pensamientos ya te llevan el calor que la lluvía disfraza tras la ventana.

Beso.

marga dijo...

sueños conscientes, sueños inconscientes, cúal es la diferencia, ¿existe?
para todo existe una diferencia, pero no siempre importa.
un beso!

Estrada dijo...

Los pensamientos llevan calor, frio, calosfrios. Y una sustitución onírica, de sexo opuesto. Bendita Leni.

La diferencia es la libertad que me provoca el inconsciente y la frustación de consciente. Gracias por venir

Prado dijo...

buen final.

Estrada dijo...

Gracias, señor Prado