viernes, 29 de mayo de 2009

RELATO UNO

Se apaga la luz, o la apago, el cansancio no me deja diferenciar, tampoco a diferenciar si es la televisión o la lámpara la que está encendida o si es la cobija la que me calienta o son mis sueños húmedos. Lo cierto es que la almohada en medio de mis piernas, me produce un éxtasis privativo de razón a esta hora, y un sudor en mi frente. La noche esta fría y destila una llovizna tenue que mis plantas en el balcón agradecen mas que yo, pienso incesantemente en un cigarrito, aunque jamás ha sido mi vicio, ni mi delirio, sin embargo de vez en cuando he sentido cierto delicado placer al sorber parsimoniosamente, dos bocanadas de humo, pero no hay tabaco, ni pipa, ni otra hierba que pueda sustituirle. Las ideas transitan cual ciudad sin semáforos, en lo que me resta de somnolencia, pienso aliviar la tensión exprimiendo groseramente algún exceso de esperma espumosa, rezagada por el paso del infortunio con el sexo femenino y la carencia de recurso oratorios para mover a concupiscencia a la chica a la que ayer me clavó los ojos en el teatro, martillándome a cada momento con su jeans cintura baja, finamente tallado y del cual emergía la grata figura triangular de una prenda intima rojo diablo, cuyas hilos atados formaban una mariposa en los laterales de cada agraciada cadera.

lunes, 25 de mayo de 2009

DESPUES DE MI FAENA

Te espero después de mi faena a la sombra del cedro silbador aun contra la tempestad que truena me siento más que trovador. Sentía el peso de otro año pero ahora estoy, ¡a gusto! como la luna de antaño apacible y serena reflejando tu busto Fumo con este, diez cigarrillos a salud de estos tiempos fatigosos con música de pernoctantes grillos y el sigilo de tus pies hermosos. Te espero a vos aparecerá, amiga, sonriente golondrina trinadora para que amengües la fatiga Con tu voz consoladora

viernes, 15 de mayo de 2009

UN GOLPE

La piedra sobre mi cabeza, me demostró que aun la tengo; mi poco cabello, con certeza, que de pegarme el sol vengo. Ademas que existen las ideas, que tengo hígado y bilis, y no me gustan las grajeas, no imagino el golpe de los misiles. Mi irremediable espontaneidad, tu insoslayable belleza, mis arranque de soledad, son las concecuencias, talvez, de la piedra sobre mi cabeza.

martes, 5 de mayo de 2009

Quiero tu Sexo

En mi pesadumbre quiero tu sexo, como analgesia resucitante; no digo que enarboles tu arrogante falo y me embistas vigorosamente hasta la abundancia no, sino, tus enternecedoras diferencias . En mis arrebatos absurdos e irracionales quiero tu sexo es decir, de las atenciones delicadas al desatar parsimoniosamente mi coleta y Adormecer cada uno de mis perturbados lacios. En los días de mi desorientado laberinto quiero tu sexo para que sistematices mis falencias las estructures en orden de colores y hagas el prisma con vorágine que los desvanezca. Y cuando de copular se trate nos atrevamos a recibir pródigamente la capitulación espontánea entre el introverso y el desenfreno